¿Conoces de conocimiento?

Los maestros que nos guían desde siempre

    Para comenzar, debo comentarte qué es el Akash (o Akasha) desde mi punto de vista. Hay muchas definiciones y todas se parecen mucho, pero ninguna me representaba tanto. De modo que diré lo mismo solo que desde mi propio punto de vista. En definitiva, de eso se trata ¿no?
Míralo de este modo. El Akash es como una gran biblioteca cósmica, energética en donde se guarda toda la información de las vidas de cada uno. Cada encarnación, cada decisión, cada dificultad que debemos atravesar, se encuentran almacenadas en este lugar. Protegido por tres guías y maestros espirituales (según me enseñaron a mí, puede haber menos o más) que nos permiten accedes a dicha información a través de un canal energético que funciona de puente entre planos. Esta conexión brinda herramientas para regular el camino que estamos transitando, pudiendo modificar nuestras acciones para encaminarnos a lo que realmente queremos trabajar en esta encarnación.

    Para poder acceder al Akash necesitamos de una persona que sea canal, que sepa cómo acceder a dicha conexión y que interprete la información que los guías deseen transmitir. No se puede acceder a dicha información como tal, sino que son los maestros los que deciden qué compartir y qué no dependiendo de las intenciones y la evolución de cada uno. Si ellos consideran que no es momento de compartir algo simplemente no lo harán. Es posible acceder por nuestra cuenta si un lector de registros Maestro abre nuestro canal y nos enseña la forma de comunicarnos. Sinceramente (y esto es puramente personal) creo que todos tenemos esa conexión en nuestro interior, aunque es poco probable llegar al estado alfa necesario para acceder.

    Ahora que te he comentado sobre el Akash, me gustaría compartirte unas experiencias que justifican el para qué de este blog.
Yo, como maestro en registros Akashicos, he experimentado diferentes aventuras a la hora de conectar con los guías. La mayoría de esas experiencias fueron agradables, otras no tanto. Cuando la conexión es agradable, es hermoso acceder a tanto conocimiento y a la calidez de los guías que comparten dicho momento conmigo. Ya sea si abro registros para mí o para algún consultante, la forma en la que recibo amor, afecto y bienestar son, de por sí, la excusa perfecta para querer acceder. Por lo general, los consultantes hacen preguntas como “¿qué fui en mi vida anterior? ¿De qué morí? ¿En qué época viví? ¿Cuántas encarnaciones tuve? ¿Quién fue mi pareja?” lo que no está mal. Simplemente creo que desperdician la magia del momento, la posibilidad de tener un guía a disposición con curiosidades que no sirven para nada (excepto si la muerte de una vida pasada desencadenara un trauma en la actual) pudiendo aprovechar para reforzar el potencial de esta. Por ejemplo, yo pregunto cosas como “Tengo esta situación: ¿Estoy resolviendo de forma correcta? Mi instinto me dice tal cosa: ¿Debo prestarle más atención? Mi forma de ser no me gusta: ¿Podrían darme algún consejo? Todas estas dudas de la actualidad. De que me sirve saber si fui operario, magnate, rey o esclavo. Probablemente haya sido todo eso. Entonces, yo les diría que si van a vivir esta hermosa experiencia la aprovechen para el crecimiento personal. Claro que cada uno hará lo que le plazca, simplemente aliento a aprovechar esta experiencia.

    Comenté también que a veces no obtengo buenas experiencias. Los guías suelen ser bastante tajantes a la hora de decir no. Me costó trabajo no tomarme ese no tan a pecho, me hacia sentir mal, menospreciado, triste y vergonzoso. No puedo contar mucho sobre estas experiencias porque no quiero revelar trapos, pero con el tiempo aprendía a tener respeto y no vergüenza.

    En definitiva, creo que todos deberíamos, al menos una vez, vivir esta magnífica experiencia energética y ancestral.